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sábado, 19 de junio de 2010

PARTE III: Tres. (trilogía de 3x3 con un 2x4)

( TRILOGÍA DE 3X3 CON UN 2X4 ¿Qué es esto? Es una trilogía textual, textual. Trilogía de trilogías. Trilogía de 3 RELATOS. O sea, 9. 3x3 es 9, no? Se trata de 3 relatos que comparten un mismo título. Uno de los tres relatos está escrito por mí. Otro por mi compañero El Bodega. Y el tercero por un artista de la música. En ese orden. Este esquema se repite 3 veces.)

1.

Ey, hola, te tengo que contar algo. No me animo. Vamos, vamos, a la cuenta de tres.
Uno: una gota de vino, la última. Dos: la calle está fría y vacía. Tres: vos y yo. Uno, dos, tres. Te tengo que decir algo: somos tres. No, no entendés, no estoy jodiéndote, no te cagué, no es tan así. Somos tres. Dale, entendeme, ninguno de los dos quería que pase, ni lo hubiéramos pensado, ni lo hubiéramos planeado. No, no es perfecto, no es de lo mejor, pero pasó. Es la verdad, no te voy a mentir. No sé, creeme, reaccioná. En serio, es tuyo. Estoy de tres meses.

2.

Las ventanas especulan de forma rara. Nos muestran espejismos de la realidad, siniestros, ciertos misteriosos. Son la música de una casa, las máximas responsables de la luz de tus recuerdos, es demasiado. Los recuerdos se alteran, vos empezás a envejecer, y la luz cambia, y justo ahí te das cuenta de que vos estás igual. Es una santa trinidad. 

3.

jueves, 27 de mayo de 2010

Parte II: El Abrojito (trilogía de 3x3 con un 2x4)

1.
Era la guitarra a la persona como el fresco a la batata u otros menesteres. De esa especie de postre desagradable y con estilo, muy de unos pocos que quedaron por ahí en la nueva Buenos Aires. Así, como la guitarra a la persona, era él. Como la guitarra a la persona y nada más que decir. Una mirada perdida, y la sonrisa sonríe en viceversa. Ahí aparece él, cuando la cara indudablemente se convierte en una cara triste, y todos lo dicen porque todos lo pueden ver.
Yo, en cambio, nunca me miro, nunca me miro al espejo. No sé qué cara tengo. Sólo sé que pienso en él.

2.
Olga tiene un costurero patético, esas latas medio oxidadas, verdes y con ositos gays. Yo creo que no lo eligió, es ése porque le tocó, fue así.
Volviendo al tema, el costurero reside siempre en los mismos lugares: debajo de la mesa de luz o en la cocina, justo al lado de la virgen de algún lugar que no recuerdo.
La cuestión es que dentro del costurero conviven ciertos elementos, esos que todos conocemos tanto, como el abrojito milenario, el que tiene pegado dos pelusas rojas.

3.


martes, 18 de mayo de 2010

PARTE I: Ya va siendo hora!

( TRILOGÍA DE 3X3 CON UN 2X4 ¿Qué es esto? Es una trilogía textual, textual. Trilogía de trilogías. Trilogía de 3 RELATOS. O sea, 9. 3x3 es 9, no? Se trata de 3 relatos que comparten un mismo título. Uno de los tres relatos está escrito por mí. Otro por mi compañero El Bodega. Y el tercero por un artista de la música. En ese orden. Este esquema se repetirá 3 veces.)


1.
Porque el amor va siendo nada. De eso se dio cuenta en la mitad del abrazo en ese autocine antiguo, de esos tan retro que quedan en la ciudad. Son los que tienen guita los que te llevan a esa clase de lugares, así, como haciéndose los pijas pero humildes, con un auto viejo que le pertenecía al papá del papá, al abuelo, cuando era joven. Entonces estos pibes cuentan que papá lo hizo arreglar cuando el abuelo murió, que quedó muy bien restaurado por un amigo de la familia, que ganó concursos de coches de colección en la ciudad de Azul, y otras anécdotas del auto reliquia que hacen quedar bien a cualquier pibe de guita mantenido por los papis.
Y después de todo eso, estando ella ahí sentada en la mitad del abrazo, piensa que bueno, que Francisco es un pibe lindo, rubio, flaco, y que ningún otro novio la llevaría a un lugar de moda como ése, pero que el auto no deja de ser un Falcón Verde. Y que su papá, que es mecánico y de autos sabe mucho, siempre habló mierda de los Falcón Verde.

2.
Nada es como tener 2 caramelos en un blue jean. Por eso, y nada, sin nada más que en esta oportunidad, compraremos un mono para que se ocupe de esa glucosa enjaulada. Ahora que tenemos el mono, nos damos cuenta de que somos grandes. Unos grandes pocos que perdieron la hora, refiriéndonos a la hora como medida de perder el tiempo, porque si no nos enteramos, lo perdimos.
Entonces qué hacer para que unos pocos grandes con un mono y tanto tiempo perdido se encuentren consigo mismos y entre ellos? Desde este lado proponemos una solución: Perdamos los monos.

3.