viernes, 20 de abril de 2012
O me caso con un chino o mato a mi abuela.
sábado, 12 de marzo de 2011
Razones para frenar antes.
sábado, 14 de agosto de 2010
Mi teoría relativa
Que la real academia española se apiade de mí.
Hace escasos minutos un susodicho desconocido me dijo algo indescifrable y mi mentalidad estrecha interpretó: tengo que opinar sobre la teoría de la relatividad. Así es que acá estoy. Nótese, ahora, que no tengo ni idea de cómo es la teoría de la relatividad. Mi padre me dirá bruta por este vago conocimiento, pero yo, disimuladamente, ingreso a Wikipedia cual fuente de máxima confiabilidad para comprender, en un abrir y cerrar de ojos, de qué trata la famosa teoría que aquí nos compete. Ahora bien, luego de la breve lectura, no tengo opción más que dejarle un mensaje a mi padre: Sí, pá, seré bruta, porque no entendí un carajo.
Dada la viabilidad de los hechos recientemente sucedidos, paso alrededor de tres minutos frente al monitor cubierto de polvo pensando en qué lástima, tenía ganas, mas no seré capaz. ¿Qué otras ganas puede tener este cuerpo indecente de hacer, decir, o escribir para levantar tan baja imagen intelectual? La granola crujiente. Sí, la granola crujiente, me encanta la granola crujiente. Dejo constancia que ayer gasté doce pesos en 300 gramos. Y siendo que acabo de concluir la ingesta de mis doce pesos, he aquí la relatividad del problema: no tengo más granola y no tengo más plata. El Sr. Quaker tiene granola de sobra, y de plata ni hablar. ¿Quién tiene el problema? Recordar que yo no me gano la vida vendiendo granola… Pero es cuestión de tiempo.
miércoles, 11 de agosto de 2010
Hago, luego soy, y punto
Podés empezar la semana con ánimos de frustración por saber que faltan horas y horas para llegar a un fin. Tus seres preciados te empujaron a arrancar y parecen no notar que esto es una molestia. El principio del fin. El fin del fin. El fin. No. Es el principio. Hay que salir, ir par adelante, hacer. ¿Qué me pongo? Algunas sonrisas, una bufanda roja, talento en la cabeza y guantes de fuerza. Es que el lunes pasa intenso entre queja y queja y pies izquierdos.
Miércoles. Falta poco para el merecido descanso. Eso es lo que querés ver. Antes era el Apocalipsis, ahora es el vaso medio lleno. Lleno de cansancio, discusiones, trabajos. ¡No! Lleno de pensamientos positivos. Una vez más, te intentás convencer. Sólo porque ya estás convencido de que el fin de semana es la gloria. Después de todo, dicen que la realidad es una interpretación, y si interpretás a un elefante rosa subido a tus hombros por algo será. Faltan dos días para merecer tu descanso.
Llueve. Lo único que te faltaba, dirás. Te mentís. Ponerse en víctima es lo más fácil. Te faltan tantas cosas, es la verdad. Pero la lluvia puede ser útil. El agua lava, dice Luis. El agua da vida. Dos litros de agua por día. Pero no se puede tomar la lluvia. Tomarse la vida con calma, apreciar las pequeñas cosas, disfrutar los momentos. Montones de clichés te hacen falta creer. Maldito aquel que te despertó el lunes.
Cinco días hechos, no fue tan malo. Sobreviviste. Sobrevivir es clave y agotador. Sería mejor mutar, que lo necesario para el día a día venga en uno y no requiera de un esfuerzo, sino de un disfrute. Si sobrevivir se simplificara en alguien que superó un tiempo, se podría ver distinto. Vivir por demás. Placer y momentos plenos. Alegría, pasión.
El cambio llega el viernes por la tarde. A las seis y diez precisamente. Ir, venir, salir, estar. Salidas con amigos, tardes de compras, domingos en familia. Pero no es suficiente. ¿Por qué no? ¿Qué se necesita? Necesitas tanto, creés. Es problema tuyo. Justamente, es problema. Mejor sería la vida más allá de la vida. Ser feliz. La realidad la crea uno, la vida también.
Probemos con un cambio de actitud.
Que te despierten siempre, pensás, que no te dejen dormir. Es el principio de algo mejor. Siempre es el principio. No hay fin, porque nada muere, ¿todo se transforma?
Miércoles. Los días son un éxito. Quisieras más tiempo para seguir disfrutando. Esperás que todo pase lento, siempre mantenerte ahí arriba.
Al mal tiempo, buena cara. Cinco días repletos, querés más. Y más llega. Cada momento es momento si lo pudiste percibir. Sentir. Todos son importantes, todos te forman, te transforman, te hacen ser.
Y así, entonces, sabés: vivir es el motivo de vivir.
miércoles, 4 de agosto de 2010
Fui a buscar una birome
- Estoy teniendo problemas mentales Quique, lo digo en serio. Ayer a la noche estaba mirando la tv y comiendo tarta, cuando pensé en ir a buscar un cuchillo pero me daba fiaca. Seguí mirando la tele y en un momento me paré totalmente decidida a buscar una birome y pensé algo así como "ah buenísimo, ya que voy a agarrar esto aprovecho y agarro el cuchillo". Y bueno, me paré, fui hasta la cartera, busqué una birome, la saqué. Me la quedé mirando y… ¿para qué quería yo una birome? No tenía ningún sentido, no tenía por qué agarrar una birome. No estaba escribiendo ni por escribir ni nada por el estilo, estaba mirando America’s Next Top Model.
No sé por qué estuve varios segundos convencida de agarrar una birome. No fue que me olvidé para qué quería la birome, sino que jamás necesité una birome!! Mi cerebro me mandó a buscar una birome y yo no necesitaba una birome!!!
¿Por qué fui a buscar una birome? Además no sabés el entusiasmo que tenía. Era como que ¡qué buena idea ir a buscar una birome! y encima, de paso, voy a buscar el cuchillo para cortar la tarta! Y después darme cuenta que no tenía ningún sentido la birome... ¿por qué fui a buscar una birome...?
- Porque es tu amiga.
lunes, 12 de julio de 2010
Artezánganos
Llegado el doceavo, la encontró y, ni pensarlo, logró encantarla. Los momentos posteriores no se cuentan, por privacidad de la colmena, pero bien podemos decir que a esta reina calor no le faltó, y que el néctar se hizo miel, porque las ganas lo impusieron.
Ahora sí pasó el tiempo, y hoy dos comparten té endulzado detrás de sus puestos feriantes. Ella trabaja el vidrio, y él algunos embutidos. Piensan en las abejas, que se acercan atraídas, y en que la vida es eso mismo: artesanía sin piedad.
domingo, 13 de junio de 2010
Te digo Gordi
Gordi, de la asquerosa a quien no le interesa la persona a la que se dirige. No le interesa quién es, cómo es, por qué es, ni si es ella o es él. Gordi, manera aparentemente desinteresada de llamar pero reflejante de ego. Te digo Gordi, porque es cariñoso. No sé tu nombre, pero te tengo cariño. O será que quiero que pienses que te tengo cariño para que me alcances esa azucarera que anda por ahí. Dulce, cuchi cuchi, cielo, negrito, y mi princesa. La realidad aparente cambia en momentos de bronca.
Benditos aquellos que sí se apodan con sustancia.
viernes, 7 de mayo de 2010
106 y 17
El primero de ellos va lleno, tanto que, en invierno, se siente el calor humano como una estufa solar desde el preciso momento en que abre las puertas, si es que hay suerte y las abre, porque suele no parar cuando físicamente no entra nadie más, ni en el fondo.
El segundo llega vacío y continúa vacío, con unas 5 o 6 escasas personas sentadas entre los veintitantos asientos y, a veces, siendo ella la única pasajera de todo el transporte, al punto de tener miedo a que la descubran por pagar un boleto sensiblemente menor al que debería pagar por todos los kilómetros de viaje.
Por lo menos, ambos tienen buena frecuencia.
Así que eso es la vida: extremos circundantes.
lunes, 3 de mayo de 2010
Alcohol elírico
Y la sal es todo aquello que se consume para retener los líquidos indeseosos de placer.
viernes, 30 de abril de 2010
Fuego
Puede que sea esa ceniza porque cayó sin ganas del extremo norte de un pucho bien prendido. ¿Las ganas caídas? ¿Las ganas cansadas? Mejor será que donde hubo fuego, cenizas vuelen.
lunes, 29 de marzo de 2010
de Bichitos
Ahora, que a la mañana haya salido a saludarme un bichito con muchas patas y alitas color marrón, ya no me gusta. No, bichos, no. Un poco de respeto, por favor. Porque, que yo no quiera gastar plata en insecticidas, no significa que ustedes sean bienvenidos, ok?
Quedan avisados. La próxima serán usados métodos menos ortodoxos.
miércoles, 17 de marzo de 2010
No apto
Trataba de un grupo de niños, alrededor de siete u ocho, y sus respectivos padres de un barrio normal, modalidad nocturna.
La situación era trágica. Comenzaban estando todos los niños solos en la vereda de una casa. Uno de los padres hablaba con uno de los hijos vía teléfono móvil, y le decía que vaya a nosédónde. La comunicación se cortaba, y el padre confiaba en que el niño le haría caso. El niño confiaba en no hacerle caso.
Otro de los niños, el protagonista de pelo castaño claro y remera rayada color rojo y camel, era el único que debía entrar a la casa que estaba ahí. Parece que ahí vivía, o algo así.
Cuestión que el niño protagonista se quedó, como se suponía que haría; pero el niño desconfiado también, y los sobrantes cinco o seis ídem. Todos juntos en una casa, solos.
A partir de ese momento comienza una masacre por parte de un tipo violento y maldito que se adentra en la vivienda sin fines aparentes. Había dos mujeres adultas también, que no sé de dónde salían ni de qué actuaban. Una era matada al instante, la otra simulaba estar muerta pero sólo estaba quietita.
El masacrador, por supuesto, creía no dejar a nadie con vida. Sí, lo lamento, pero morían todos los niños. Tenían alrededor de seis escasos años. Un sueño feo tuve, sí.
Pero una nena, que resultaba ser la hermana del protagonista de remera rayada, quedaba viva.
Afuera de la casa la situación no era mejor. Se reunían todos los padres de todos los niños a consolar a los progenitores del protagonista, pensando que ése era el único rehén dentro de la vivienda. Rehén vivo.
Luego alguien logra comunicarse, nuevamente vía teléfono móvil, con la nena viva. Ahí se enteran que el protagonista había sido asesinado: llanto, desconsuelo, padres desesperados. Imagínense ahora lo que sucede cuando la nena cuenta que no sólo él era el muerto, sino que todos los demás también habían ingresado a la casa, y no habían corrido mejor suerte.
Y la mujer que se quedaba quieta para simular estar muerta? creo que por momentos esa mujer era yo, y así logré enterarme de lo que sucedía.
Ahora que me desperté llego a la conclusión de que la tecnología es la culpable. Si no existieran los teléfonos celulares, los padres no dejarían solos a sus hijos pensando que, ante cualquier cosa, se pueden comunicar fácil. No, se quedarían con ellos. Y las cosas pasarían igual, sí, pero al menos los niños podrían mirar a papá y mamá antes de morir.
sábado, 6 de marzo de 2010
Sobre un clavo
Este otro, el segundo, no es más que un clavo originario de la pasión, de gran calidad y dudosa calidad, algo oxidado y con ganas de quedarse quieto, estanco, podrido. No es más que eso, ni menos tampoco.
Y por último, las manos que no se ven y todo lo tocan, manejadoras del martillo que puso al primer clavo en su lugar, y puso al segundo en el lugar del primero.
¿Cuál de estos clavos es el primero y primordial? Es algo difícil de saber. Probablemente ni el primero ni el segundo, sino un tercero en cuestión.
domingo, 21 de febrero de 2010
Dame un limon ón !
Yo no lo voy a tirar. Lo considero un experimento. ¿Cuánto tarda un limón en autodestruirse? Ya veremos.
jueves, 18 de febrero de 2010
Para- Mosquito
Claramente los fantasmas existen, y mi mosquito está obnubilado descubriendo uno.
No cabe otra explicación.
domingo, 24 de enero de 2010
Análisis de una pulsión oral
La mujer llega, agarra el vaso, agarra la mano, agarra el diente, la boca y las sanas evidencias. Siente el alivio hasta que encuentra el pegote. Como toda buena madre que se precie de serlo, limpia el pegote, lava el vaso y tira lo demás a la basura.
Ahora el pobre Ricky grita "ay" en forma de llanto, porque no puede continuar con su obsesión de comer su chupetín mojado en agua y tomar el líquido coloreado sabor frutilla.
La madre sigue sintiéndose buena madre.
miércoles, 9 de diciembre de 2009
La sangre verde es muy difícil de conseguir. La roja también.
Cuenta una historia antigua que hay un producto irremplazable en el mundo: la sangre. Esa que todos tienen pero igual, escasea. No se habla de recetas ni de instrucciones de armado, porque no las hay. Hay personas, y una tiene la clave. La sangre se reemplaza por sangre, dice, y esa persona es quien cubre las necesidades de toda Argentina.
Un donante voluntario cada 25 habitantes, por año, es suficiente.
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Se hace tarde una noche y alguien descansa de una gripe. Un amigo está en una situación delicada y necesita sangre de cualquier grupo y factor. Imposible no responder a un pedido simple y seguro. La decisión está tomada.
¿Presentó fiebre en los últimos 7 días? No, responde. No mucha, piensa. Y la sangre donada ya no es tan segura.
Donar sangre en momentos de tensión puede ser riesgoso.
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Suenan llamados de esos que nadie espera recibir. Se necesitan dadores de sangre. La esperanza no se pierde y el pronóstico es favorable. ¡Menos mal que vivimos cerca, que suerte que podemos contar con tantos!, dicen en alivios nerviosos. Pero no es cuestión de suerte que quien vive lejos tenga menos ayuda, ni que el de más acá sufra días eternos.
Responder en momentos de emergencia es llegar tarde.





